Sección para pacientes: ¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello? > Efectos secundarios y cuidados
Los tratamientos del cáncer de cabeza y cuello pueden producir efectos secundarios que afectan a la alimentación, la voz, la deglución, la piel y otras funciones importantes.
No todas las personas presentan las mismas molestias. Su intensidad depende del tratamiento recibido, de la localización del tumor y de las características individuales.
Muchos efectos secundarios son temporales y pueden tratarse eficazmente. Otros pueden persistir después de finalizar el tratamiento y necesitar seguimiento o rehabilitación.
Durante el tratamiento pueden aparecer dolor al tragar, inflamación de las mucosas, pérdida del apetito o cambios en el gusto.
Estas molestias pueden dificultar una alimentación adecuada y provocar pérdida de peso.
Recomendaciones generales:
Mantener una alimentación adaptada a las molestias y a la capacidad para tragar.
Realizar comidas pequeñas y frecuentes cuando resulte más cómodo.
Elegir alimentos blandos y de textura adecuada si existe dolor.
Mantener una hidratación suficiente.
Consultar con el equipo de Nutrición cuando exista pérdida de peso o dificultad para alimentarse.
En determinadas situaciones puede ser necesario utilizar suplementos nutricionales o sistemas temporales de alimentación mediante sonda.
Si aparecen tos o atragantamientos al comer o beber, es importante comunicarlo al equipo sanitario, ya que puede ser necesaria una valoración de la deglución.
La radioterapia y algunos tratamientos farmacológicos pueden producir inflamación de la mucosa oral, denominada mucositis, así como sequedad de boca o alteraciones del gusto.
Se recomienda mantener una higiene bucodental cuidadosa con productos adecuados y seguir las indicaciones del equipo médico.
Antes de comenzar radioterapia sobre la boca o el cuello, puede ser conveniente realizar una valoración odontológica.
No deben utilizarse enjuagues agresivos ni tratamientos caseros irritantes sin consultar previamente.
Los tumores y los tratamientos que afectan a la laringe, la lengua u otras estructuras pueden modificar la voz o dificultar la articulación de las palabras.
En algunos pacientes es necesario realizar rehabilitación mediante logopedia.
La intervención temprana de estos profesionales puede ayudar a mejorar la comunicación y recuperar funciones afectadas.
La sensación de cansancio es frecuente durante los tratamientos oncológicos.
Puede estar relacionada con el propio tratamiento, la anemia, los problemas de sueño, la pérdida de peso u otros factores.
Mantener una actividad física suave y adaptada a las posibilidades individuales, descansar adecuadamente y comunicar la fatiga persistente al equipo sanitario puede ayudar a mejorar el bienestar.
La radioterapia puede causar enrojecimiento, irritación, sensibilidad o descamación de la piel en la zona tratada.
Es importante utilizar los productos recomendados por el equipo de radioterapia, evitar la fricción y proteger la zona de la exposición solar.
Dependiendo del tratamiento recibido, pueden aparecer náuseas, estreñimiento, alteraciones auditivas, hormigueos en manos o pies, cambios hormonales o problemas dentales.
Algunos efectos pueden manifestarse meses o años después del tratamiento, como rigidez del cuello, dificultad persistente para tragar, sequedad bucal o alteraciones tiroideas.
Por este motivo, el seguimiento después del tratamiento es importante no solo para detectar posibles recaídas, sino también para identificar y tratar las secuelas.
El diagnóstico y los tratamientos pueden producir ansiedad, miedo, tristeza o preocupación por la imagen corporal y las relaciones personales.
Solicitar apoyo psicológico cuando sea necesario forma parte de una atención oncológica integral.
También pueden resultar útiles las asociaciones de pacientes, los grupos de apoyo y los recursos de trabajo social.
Es importante comunicar las molestias que interfieran con la alimentación, el descanso o las actividades habituales.
Se debe solicitar valoración urgente ante:
Dificultad respiratoria importante.
Sangrado abundante.
Incapacidad para beber o tragar saliva.
Signos de deshidratación o deterioro rápido del estado general.
Fiebre de 38 °C o superior durante tratamientos que pueden producir disminución de las defensas, especialmente la quimioterapia.
No es necesario esperar a la siguiente consulta para comunicar síntomas importantes.
El cuidado nutricional, la rehabilitación, el control del dolor y el apoyo emocional son partes fundamentales del tratamiento del cáncer de cabeza y cuello.
Esta información tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración individualizada de un profesional sanitario.