Sección para pacientes: ¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello? > Síntomas
Los tumores de cabeza y cuello pueden producir síntomas muy diferentes dependiendo de la zona donde se desarrollen. Algunos de estos síntomas son frecuentes en enfermedades benignas, como infecciones, inflamaciones o problemas dentales, por lo que su aparición no significa necesariamente que exista un cáncer.
Sin embargo, cuando una molestia persiste, empeora o aparece sin una causa clara, es importante consultar con un profesional sanitario.
En la boca y la lengua
Una llaga o úlcera que no cicatriza.
Manchas blancas o rojizas persistentes.
Dolor, sangrado o dificultad para mover la lengua.
Dificultad para masticar o molestias con una prótesis dental.
En la garganta y la faringe
Dolor persistente de garganta.
Dolor o dificultad al tragar.
Sensación de tener algo atascado en la garganta.
Dolor de oído sin una causa aparente.
En la laringe
Ronquera o cambios persistentes en la voz.
Dificultad para hablar o respirar.
Tos persistente o molestias al tragar.
En la nariz y los senos paranasales
Obstrucción nasal persistente, especialmente de un solo lado.
Sangrados nasales repetidos.
Sensación de presión facial o problemas de audición.
En el cuello
Aparición de un bulto o una inflamación persistente.
Crecimiento progresivo de una masa cervical.
En ocasiones, un bulto en el cuello puede ser el primer síntoma de un tumor localizado en otra zona de la cabeza y el cuello.
Es recomendable acudir al médico si alguno de estos síntomas persiste durante más de dos o tres semanas, especialmente si no existe una explicación clara o no mejora con el tratamiento habitual.
No es necesario esperar ese tiempo cuando el síntoma es importante, empeora rápidamente o existe un bulto cervical nuevo y persistente.
La presencia de dificultad importante para respirar, sangrado abundante o imposibilidad para tragar líquidos o saliva requiere atención médica urgente.
Aunque no todos los casos se pueden prevenir, existen medidas que ayudan a reducir el riesgo:
No fumar y evitar el consumo de tabaco en cualquiera de sus formas.
Evitar o reducir el consumo de alcohol.
Mantener una buena salud bucodental.
Seguir las recomendaciones de vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH).
Consultar ante lesiones o síntomas persistentes.
Reconocer las señales de alerta y consultar a tiempo puede facilitar un diagnóstico más temprano.
Esta información tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración individualizada de un profesional sanitario.